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EL CASO UBER EN M XICO: UN CRI DE COEUR Francisco Gonz lez de Coss o Hay algo profundo e interesante en el caso Uber. Los or genes del problema tienen causas que exigen conocimiento, entendimiento y discernimiento. Y la respuesta ciudadana y pol tica es sintom tica de algo que pensadores y economistas han desde hace tiempo identificado, pero sus reflexiones y las lecciones que arrojan a n no se entretejen en el tejido social. Vale la pena por ende recordarlo ya que, como sol a decir Hazlitt, todas las lecciones de importancia tienen que ser aprendidas de nuevo en cada generaci n. Uber ofrece una ocasi n para ello. I. Uber: un innovador que os tener xito Uber es un innovador. Las voces que dicen distinto son, respetuosamente, ya sea quienes no han acabado de comprender el funcionar del mercado o personas que ven en riesgo un espacio de comodidad. Uber detect una necesidad insatisfecha, y cre un modelo de negocio para atacarla. Al hacerlo, identific y redefini un segmento de mercado, dise ando una forma de dar valor. Dado que lo ha hecho en una forma centrada en las necesidades del consumidor, ha sido tremendamente exitoso. Como resultado, est desplazando a quienes ocupan reas colindantes a dicho segmento de mercado. (No en todos, pero s en algunos.) En respuesta, ha sido v ctima de agresi n, denostaci n y a veces prohibici n. Ello es lamentable pues al hacerlo todos perdemos. La sociedad pierde en t rminos agregados. El motivo: Uber es un modelo ganar-ganar. Gracias a Uber, el consumidor se hace de una opci n que es ideal para ciertos segmentos de mercado. (N tese que hablo de una opci n . Los taxis y los ch feres privados son servicios que atienden a dos segmentos de mercado diferenciables, aunque exista un espacio de traslape.) El proveedor tambi n gana: dada la flexibilidad del modelo existen personas diversas que encontraban en Uber una opci n para incrementar sus Siendo que todo lo anterior es loable y socialmente deseable, la pregunta es obligada: por qu el repudio? Respuesta: por que hay a quien no le conviene. Es as de sencillo. Profesor de Competencia Econ mica, Universidad Iberoamericana. Observaciones bienvenidas a 1 Personas dedicadas a otras actividades canalizan sus espacios de ocio a prestar servicio de chofer v a Uber a f n de incrementar sus ingresos. Ello es posible dada la flexibilidad del modelo Uber. 2 Hay quien ha criticado a Uber aduciendo todo tipo de argumentos. Unos rudimentarios y otros que vale la pena explorar pues son interesantes. Ejemplifican los primeros la diatriba que vivimos el 25 de mayo en la Ciudad de M xico. Durante las manifestaciones que paralizaron parte de la ciudad (sin que las autoridades lo evitaran), se escucharon comentarios diversos cuyo com n denominador fue estridencia e ignorancia. Por ejemplo, que son piratas , irregulares , inseguros , ilegales , competencia desleal, no pagan impuestos. Mi favorito fue (sic): Est n dispuestos a fomentar el capital de estas empresas par sito internacionales? Que lo nico que hacen es conectar a usuarios con unidades para prestar el servicio. Esta empresa s lo est incrementando su capital y est n absorbiendo dinero de la ciudad, es un perjuicio econ mico para el DF . Es interesante como un proceso econ mico deseable puede hacerse parecer negativo mediante una inflexi n expositiva peyorativa. Quien haya emitido el comentario tiene que leer un texto elemental de econom a: el proceso que describe y que adjetiva como parasito no s lo dista de ser criticable; es plausible. Pero despejada la diatriba, existe algo digno de comentario: la aseveraci n que constituye competencia desleal . Aunque nunca es sustanciada, es desatinada: la competencia desleal es mejor entendida como la protecci n del aviamiento. El goodwill. Aunque su regulaci n y aplicaci n deja mucho que desear en el caso mexicano, quienes lo han (hemos) explorado han concluido que busca mantener la contienda limpia . Cu l contienda? La batalla por el mercado. Competir. Como dice un tratado reciente que se basa en una met fora deportiva:2 de la misma manera que en el box hay reglas (no puedes pegar debajo de la cintura), en la competencia tambi n la hay. Aunque el objetivo de competir es ganar, lo cual puede implicar hacer cosas por ganarle al rival, no todo se vale. En el caso mexicano, se ci e a tres cosas: confundir o inducir al error al consumidor respecto de los productos de un competidor (incluyendo procesos y caracter sticas), o desacreditar al Entendido el concepto, se observa una iron a: no solo no est Uber compitiendo deslealmente, sino que est siendo objeto de competencia desleal. La campa a de desprestigio enderezada en su contra actualiza el concepto competencia desleal , pues no se est rivalizando competitivamente, sino que se le est denostando. Se busca desplazarlo v a desacreditaci n. Luego entonces, la conclusi n a la que debe llegar un observador desinteresado es que Uber no est compitiendo deslealmente; est compitiendo. Punto. El problema es que est teniendo xito, y al hacerlo amenaza un espacio de comodidad. Ante ello, vale la pena ver qu debe hacer la autoridad, y qu ha hecho en el caso mexicano. 2 COMPETENCIA, Ed. Porr a, 2 ed., 2015. 3 Art culo 6 bis del C digo de Comercio. 3 II. El papel del gobierno. Lo bueno, lo malo y lo feo del caso mexicano La respuesta de la autoridad a lo anterior debe ser semejante a la del rbitro en el box: poner orden a efecto de encausar la competencia. Que la contienda ocurra en el ring y siguiendo las reglas. Para ello, debe evitar dejarse capturar .4 Lamentablemente, ello no siempre se ha logrado. Si se observa el panorama mundial, se observar que la respuesta al problema social ha sido variopinta. Mientras que algunas jurisdicciones han sucumbido a la tentaci n (regulando o prohibiendo), otras han mostrado entereza. M xico actualiza tanto el elogio como la cr tica: ha tomado dos pasos loables, y uno deplorable. El 4 de junio de 2015 la Comisi n Federal de Competencia Econ mica ( COFECE ) emiti una opini n sobre este tema (OPN-008, 2015). Hizo una explicaci n sobre el fen meno econ mico, destacando c mo resuelve fallas del mercado (incluyendo asimetr as de informaci n y problemas de coordinaci n), es innovador, y es una nueva alternativa que redunda en bienestar del consumidor. Destaca su eficiencia. Consider positiva la presencia de plataformas y la posibilidad de que otras nuevas entren al mercado, dados los beneficios que ofrece al consumidor la posibilidad de que pueda utilizar los servicios de diversas ERT ( empresas de redes de transporte). La COFECE recomend que se reconozca una nueva categor a o modalidad para la prestaci n de este servicio que tiene un impacto relevante en la din mica social. Al hacerlo, el marco normativo deber a privilegiar la competencia y la libre concurrencia, evitando restricciones tales como (a) autorizar o registrar veh culos para prestar el servicio o limitar su n mero imponiendo requisitos adicionales como de placas especiales y/o crom ticas; y (b) regular los esquemas tarifarios, los cuales actualmente son determinados por las propias ERT en funci n de la oferta y demanda del mercado. Concluy enfatizando que, mientras no se ajuste el marco normativo, cualquier interpretaci n puede resolverse a favor del inter s general. Es decir, permitiendo actividades que generan opciones eficientes en beneficio del consumidor. El 15 de julio de 2015 fue publicado en la Gaceta Oficial de la Ciudad de M xico el Acuerdo por el que se crea el Registro de Personas Morales que Operen y/o Administren Aplicaciones y Plataformas Inform ticas para el Control, Programaci n y/o Geolocalizaci n en Dispositivos Fijos o M viles, a trav s de las cuales los Particulares pueden Contratar el Servicio Privado de Transporte con Chofer en el Distrito Federal 5 (el Decreto 4 Captura es un t rmino de arte de la teor a de la regulaci n. Significa que el regulador acaba siendo capturado por el regulado. Como resultado, mas que promover los intereses generales para los cuales fue creado, promueve los intereses del ente que deber a estar regulando. ( Suena familiar?) 5 D cima Octava poca, No. 133 bis, p. 5. 4 Uber ). Ello ocurri a la par de un decreto similar, pero ce ido a En esencia, establece lo siguiente: 1. Registro: Obligaci n de registrarse. 2. Constancia Anual: obligaci n de anualmente obtener permiso para operar. 3. Requisitos: Un r gimen que los veh culos deben cumplir. Por ejemplo, se exigi un valor m nimo de unidad de $200,000, contar con cuatro puertas, radio, aire acondicionado, bolsas de seguridad. 4. Revisi n Anual: se establece la posibilidad de que exista una revista vehicular anual. 5. Prohibici n: de prestar el servicio de chofer o administrar la prestaci n de dicho servicio si no se est registrado. 6. Fondo para el Taxi: se exigir n aportaciones a un Fondo para el Taxi, la Movilidad y el Peat n conforme a mecanismos y lineamientos que establecer un Comit T cnico. Mientras que el actuar de la COFECE merece aplauso (por atinado y valiente), el Decreto Uber merece reproche. No hab a una necesidad de regulaci n. Las cuestiones reguladas son ya superadas y mejor manejadas por el r gimen auto-impuesto por Uber. Y en cambio se cierra los ojos al hecho que muchos taxis no lo cumplen, muchos dada su informalidad. Por ende, el decreto es sobre-regulatorio. Lo que es m s, ostenta captura. El que se haya optado por regular es criticable, particularmente por el c mo se regul . No tuvo en mente los mejores intereses del consumidor. Aprovech una coyuntura para establecer un r gimen que lastima a quien deber a aplaudir; y no regula a favor del consumidor. El paso m s deplorable es el fondo del taxi. Exigirle el de sus ingresos a los ch feres Uber para que los taxis puedan contar con un App semejante es un gran desatino. Permite que se le cuelguen al innovador. (Es tanto como exigir a Apple que aporte al fondo de investigaci n y desarrollo de Nokia.) Ello tendr por efecto encarecer la actividad y vedar oportunidades otrora existentes. Resultado: un ganador claro, un ganador a medias y un claro perdedor. El ganador es quien (verdaderamente) se beneficie del fondo para el El ganador a medias son los taxistas que lograron ponerle una piedra en el camino a sus adversarios pero a medias , pues la victoria resuena p rrica. El perdedor: toda la sociedad. Por definici n, habr menos oferentes y precios m s altos. 6 Acuerdo por el que se crea el Registro de Personas Morales que Operen, Utilicen y/o Administren Aplicaciones para el Control, Programaci n y/o Geolocalizaci n en Dispositivos Fijos o M viles, a trav s de las cuales los Particulares pueden Contratar el Servicio P blico de Taxi en el Distrito Federal , Id. p. 2. 7 Lamentablemente, este tipo de pasos son con frecuencia usados con otras finalidades , que generalmente benefician a unos cuantos y permanecen desconocidas al p blico en general. 5 Especialmente corrosivo es el mensaje que manda: que en M xico, para competir, se vale presionar para capturar y obstaculizar a un rival. Las instituciones legales son el resultado del desarrollo previo y la presi n ejercida por los intereses existentes en la sociedad. Luego entonces, el caso Uber era (es) una oportunidad preciosa para mandar el mensaje correcto: en M xico, competir significa dar valor. Dar mejores productos a mejor precio. Las artima as, los trucos , no tienen cabida. III. A n hay una oportunidad para enmendar Todav a existe una oportunidad para corregir, y consiste en tomar tres pasos: 1. No seguir el ejemplo del Distrito Federal. Que las dem s entidades federativas no repliquen el Decreto Uber del DF; que sigan la opini n de la COFECE y no regulen. O si optan por regular, que sea reconociendo la actividad y no estableciendo requisito alguno como los contenidos en el Decreto Uber. Y que la ponderar qu lineamientos establecer, recordar la advertencia de la COFECE: cualquier interpretaci n puede resolverse a favor del inter s general, es decir, permitiendo actividades que generan opciones eficientes en beneficio del consumidor .8 2. No implementar el fondo del taxi: que su aspecto m s nocivo (el Fondo del Taxi) no se aplique. Que nunca se lleve a la pr ctica. 3. Que se abrogue el Decreto Uber. 8 Opini n COFECE, p. 8, p rrafo final.

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